Vecinas y vecinos de Curuguaty:
El domingo 4 de octubre miles de personas de nuestro distrito salieron de su casa y fueron a votar. Algunos me eligieron a mí. Otros eligieron a otro candidato. Todos hicieron lo más importante: participar.
A quienes me dieron su voto quiero decirles algo simple: gracias por la confianza. Sé bien lo que significa. En una elección municipal uno no vota a alguien que vio en la televisión: vota al vecino que pasó por su casa, al que conoce su calle, al que se va a cruzar en el almacén el lunes siguiente. Esa cercanía es un privilegio, y también una responsabilidad enorme.
Gracias a los que me abrieron la puerta sin conocerme. A los que me ofrecieron un tereré y me hicieron sentar a escuchar. A los que me dijeron en la cara lo que estaba haciendo mal: de ustedes aprendí más que de cualquier reunión política.
Gracias también a los que no me votaron. Lo digo en serio. Desde el 3 de noviembre voy a ser concejal de todo Curuguaty, no solamente de quienes marcaron la Opción 12. Su exigencia me va a servir más que cualquier aplauso.
Gracias a mi equipo, a los fiscales que se quedaron hasta que terminó el conteo, a los que compartieron, acompañaron y bancaron cuando nadie daba un peso por nosotros. Y gracias a mi familia, que puso tanto o más que yo.
Ahora viene la parte difícil. Una elección se gana en un día; la confianza se gana todos los días. El martes 3 de noviembre asumo mi banca en la Junta Municipal y ahí empieza de verdad lo que prometí: estar, controlar, proponer y contarles todo.
Nos vemos en el barrio.